OpenAI, la compañía creadora de ChatGPT, ha anunciado sus planes para abrir en Madrid su primera oficina en España durante la segunda mitad de 2026. La decisión llega en un momento de fuerte crecimiento de la adopción de la inteligencia artificial en el país: según datos comunicados por la propia compañía, los usuarios activos semanales de OpenAI en España han aumentado más de un 40% interanual, lo que sitúa al mercado español entre los cinco principales de Europa por número de usuarios activos semanales. [El Mundo]
La compañía ha explicado que la nueva sede servirá para prestar un mejor apoyo a usuarios, empresas, desarrolladores, instituciones académicas y socios del sector público. También prevé contratar talento local para funciones relacionadas con clientes, perfiles técnicos y políticas públicas. La ubicación exacta de la oficina y los procesos de contratación se comunicarán en los próximos meses.
La lectura inmediata es evidente: España ya no aparece solo como un mercado de consumo de herramientas de IA, sino como un territorio donde OpenAI quiere construir relación directa con empresas, administraciones, universidades y ecosistemas de innovación. [idealista]
Por qué España se ha convertido en un mercado estratégico para OpenAI
La llegada de OpenAI no se entiende únicamente por el volumen de usuarios. Se entiende por la combinación de cuatro factores: adopción empresarial creciente, madurez digital, impulso regulatorio y necesidad de transformar productividad.
El Instituto Nacional de Estadística señala que el 21,1% de las empresas españolas de 10 o más empleados utilizaba inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025. El mismo informe indica que el 44,3% de estas empresas usaba servicios de cloud computing de pago, una base relevante porque la IA empresarial depende cada vez más de datos, nube, integración y escalabilidad. [Expansión]
El salto es significativo. España ya no está en la fase de “probar ChatGPT”; está entrando en la fase de incorporar IA en procesos, flujos de trabajo y modelos operativos. Y ahí es donde la presencia local de OpenAI puede marcar la diferencia: soporte comercial, acompañamiento técnico, interlocución institucional y creación de casos de uso adaptados al tejido empresarial español.
Además, el Gobierno aprobó la Estrategia de Inteligencia Artificial 2024, dotada con 1.500 millones de euros para 2024 y 2025, adicionales a los 600 millones ya movilizados, con el objetivo de consolidar y expandir el uso de la IA en la economía y en la administración pública.
Madrid como nodo de IA: talento, empresa y regulación
La elección de Madrid no es casual. La capital concentra sedes corporativas, administración pública, grandes bancos, consultoras, universidades, despachos profesionales, proveedores tecnológicos y un ecosistema creciente de startups y centros de innovación. Para una compañía como OpenAI, abrir en Madrid significa estar cerca de clientes empresariales, reguladores, talento técnico y compradores institucionales.
El Gobierno ha celebrado la decisión. Carlos Cuerpo, vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, la ha interpretado como una muestra de las ventajas de la economía española, entre ellas el crecimiento, los costes energéticos competitivos y la cualificación de la fuerza laboral. Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, ha defendido que una regulación adecuada de la IA no perjudica la inversión, sino que puede hacer más competitivo al país.
Este punto es importante: España intenta posicionarse como un mercado donde la innovación en IA conviva con regulación, supervisión y confianza. La Unión Europea aprobó el Reglamento de Inteligencia Artificial, en vigor desde el 1 de agosto de 2024, con un enfoque basado en riesgos para fomentar una implantación responsable de la tecnología.
A ello se suma el papel de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, que ha publicado guías de apoyo al cumplimiento del Reglamento de IA a partir del sandbox regulatorio español, presentado como una iniciativa pionera para facilitar que pymes, startups y grandes empresas comprendan mejor sus obligaciones.
La clave: OpenAI ya no vende solo una herramienta, vende capacidad operativa
Durante 2023 y 2024, muchas organizaciones entendieron la inteligencia artificial generativa como una herramienta de productividad individual: redactar textos, resumir documentos, generar ideas, traducir, preparar presentaciones o responder consultas.
En 2026, el escenario es distinto. La IA empieza a integrarse en procesos completos: atención al cliente, análisis documental, desarrollo de software, marketing, reporting, formación interna, soporte legal, gestión del conocimiento y automatización de tareas repetitivas. La oficina de OpenAI en España debe leerse dentro de ese cambio: no es una simple delegación comercial, sino una infraestructura de proximidad para acelerar la adopción corporativa.
La banca española ya ofrece ejemplos claros. BBVA y OpenAI están ampliando su colaboración para desplegar ChatGPT Enterprise entre 120.000 empleados en todo el mundo, multiplicando por diez el despliegue inicial de la herramienta.
Santander también ha firmado un acuerdo con OpenAI dentro de su estrategia “data & AI-first”: en solo dos meses, ChatGPT Enterprise estaba disponible para casi 15.000 empleados del grupo en Europa y América, con el objetivo de llegar a 30.000 usuarios.
También hay movimiento en el ámbito educativo. IE University ha integrado herramientas de OpenAI en su ecosistema académico para estudiantes, profesores y personal, reforzando la presencia de la IA en la formación superior y en la preparación de nuevos perfiles profesionales.
La llegada de OpenAI también aumenta la responsabilidad
La presencia local de OpenAI puede acelerar la adopción, pero también eleva el nivel de exigencia. Las organizaciones deberán responder preguntas cada vez más concretas:
¿qué datos se introducen en herramientas de IA?
¿quién valida las respuestas?
¿qué tareas pueden automatizarse y cuáles requieren intervención humana?
¿qué ocurre si una IA genera un error en un documento, informe o recomendación?
¿cómo se informa a empleados y clientes del uso de sistemas inteligentes?
¿qué proveedores cumplen con estándares de seguridad, privacidad y trazabilidad?
En sectores profesionales basados en confianza —legal, fiscal, laboral, contable, consultoría, asesoría empresarial— estas preguntas son centrales. La IA puede aumentar la productividad, pero mal aplicada puede dañar la reputación, generar errores o comprometer información sensible.
De la curiosidad tecnológica a la infraestructura económica
La apertura de OpenAI en Madrid confirma una tendencia más amplia: la inteligencia artificial está pasando de ser una novedad tecnológica a convertirse en una infraestructura económica. Igual que la nube transformó la forma en que las empresas almacenan, procesan y escalan información, la IA está transformando cómo se trabaja, se decide, se vende, se atiende, se aprende y se innova.
OpenAI ya tenía presencia relevante en Europa con oficinas como Londres, Dublín, París y Bruselas, dentro de una estrategia de expansión internacional orientada a reforzar su relación con mercados, talento y reguladores europeos.
España entra ahora en esa geografía. Y lo hace en un momento en el que la conversación sobre IA ha madurado: ya no se trata solo de modelos más potentes, sino de adopción responsable, integración empresarial y generación de valor real.
Para profundizar en la evolución de los modelos de ChatGPT y sus usos en despachos profesionales, puede enlazarse internamente con la comparativa actualizada del Centro de Innovación sobre modelos ChatGPT 2026. También encaja como lectura complementaria el análisis sobre OpenAI y la transformación de los servicios profesionales.


