Nueve demandas, 17.000 piezas de contenido y un acuerdo de referencia de 1.500 millones de dólares. El modelo de negocio de la IA generativa tiene una factura pendiente con los creadores de contenido, y 2026 es el año en que empieza a vencer.
El pasado 28 de mayo de 2026, CNN presentó una demanda ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York contra Perplexity AI. La acusación es concreta: la empresa de búsqueda con inteligencia artificial extrajo y redistribuyó de forma ilegal más de 17.000 noticias, fotografías y vídeos de la cadena sin autorización y sin compensación. No es la primera demanda que recibe Perplexity, pero sí la primera que presenta una cadena de televisión, lo que convierte este caso en un hito legal dentro de la industria.
La lista de demandantes contra Perplexity se ha convertido en un quién es quién del periodismo y la información global: The New York Times, News Corp, el Chicago Tribune, Encyclopedia Britannica, Merriam-Webster, Reddit y el periódico japonés Yomiuri Shimbun han iniciado acciones legales similares en los últimos dos años. Al mismo tiempo, otros editores han optado por la vía del acuerdo: Gannett, TIME, Le Monde y Der Spiegel han firmado contratos de licencia con la compañía, prefiriendo la compensación a la litigación. La misma empresa tiene así, en este momento, a sus principales socios potenciales divididos entre el juzgado y la mesa de negociación.
El precio de referencia que cambió el mercado
Para entender la magnitud de lo que está en juego, conviene situarse en agosto de 2025. Ese mes, Anthropic —la compañía detrás del asistente de IA Claude— llegó a un acuerdo de 1.500 millones de dólares para resolver la demanda colectiva Bartz contra Anthropic, en la que un grupo de autores alegaba que la compañía había descargado sus obras de bibliotecas digitales piratas para entrenar sus modelos. Fue el mayor acuerdo por derechos de autor en la historia de los Estados Unidos. A fecha del 31 de mayo de 2026, la aprobación judicial definitiva de ese acuerdo seguía pendiente de la audiencia celebrada el 14 de mayo ante la jueza Araceli Martínez-Olguín en el Distrito Norte de California.
Ese acuerdo no fue solo una resolución judicial. Fue la fijación de un precio de mercado. Los propietarios de contenido tienen ahora una referencia concreta —y de una magnitud histórica— para calibrar cuánto vale el material que las empresas de IA han estado usando libremente. CNN lo dijo sin eufemismos al anunciar la demanda: la cadena preferiría llegar a acuerdos de licencia razonables, pero si Perplexity se niega, como ha hecho hasta ahora, tendrá que pagar mediante daños legales. "No hay opción gratuita", fue la formulación exacta.
Cómo funciona el modelo que está en el centro de la disputa
Perplexity es una herramienta de búsqueda con IA que, en lugar de devolver una lista de enlaces, genera una respuesta directa a la pregunta del usuario. Para construir esa respuesta, el sistema rastrea páginas web en tiempo real, extrae el contenido relevante y lo sintetiza. El problema legal surge cuando ese contenido está protegido por derechos de autor y la empresa no tiene licencia para reproducirlo ni para usarlo como base de sus respuestas. El usuario recibe un resumen que compite directamente con la información original sin haber visitado la fuente, sin que el medio haya cobrado por la publicidad que ese tráfico habría generado y sin que Perplexity haya pagado por el acceso.
La demanda de CNN alega infracción de derechos de autor y de marcas registradas. El bufete que representa a la cadena ha articulado varias teorías legales que van más allá del copyright tradicional, lo que sugiere que el caso está diseñado para ser robusto frente a posibles defensas de fair use —la doctrina del uso justo que las empresas de IA han invocado con frecuencia para justificar el uso de contenido ajeno.
Perplexity, por su parte, tiene en este momento una valoración de mercado de más de 21.000 millones de dólares según su última ronda de financiación. En enero de 2026 firmó un compromiso de 750 millones de dólares con Microsoft Azure para asegurar la capacidad de computación necesaria para sus funciones más avanzadas. No es una empresa sin recursos para negociar o litigar. La pregunta es si sus inversores están dispuestos a absorber el coste creciente de las licencias de contenido como parte estructural del negocio, o si esperaban que la IA pudiera seguir siendo gratuita en sus insumos.
Una industria que está pagando la factura diferida
Lo que estas demandas están poniendo en evidencia es que el desarrollo acelerado de la IA generativa entre 2022 y 2024 se hizo, en muchos casos, con un coste trasladado a terceros: los creadores de contenido cuyos textos, imágenes, vídeos y libros alimentaron los modelos sin acuerdo previo ni compensación. El mercado está ahora procesando esa deuda de forma retrospectiva, caso a caso, en los tribunales o en la mesa de negociación.
La tendencia es consistente. Más propietarios de contenido están presentando demandas. Los acuerdos de licencia están siendo firmados a precios que no existían hace dos años. Y el coste de obtener legalmente material con derechos de autor para el entrenamiento y la operación de sistemas de IA es, estructuralmente, más alto en junio de 2026 que en enero de 2024. Esa es la dirección en la que se mueve el sector, independientemente de lo que decida el tribunal en el caso concreto de CNN contra Perplexity.


