Este sábado, 10 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. Es una buena ocasión para que despachos profesionales y asesorías miren hacia dentro: nuestro trabajo depende por completo de las personas, de su concentración y de su criterio, y eso es justo lo que el estrés sostenido erosiona.
Un día para hablar de salud mental
La jornada se celebró por primera vez en 1992, impulsada por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH), y hoy la Organización Mundial de la Salud la mantiene entre sus campañas internacionales para sensibilizar y movilizar recursos.
El lema internacional de 2026 es “Lived Experiences Heard: Real Voices, Real Change”, que puede traducirse como “Experiencias vividas escuchadas: voces reales, cambios reales”. La idea central es que las personas que han atravesado un problema de salud mental tienen un conocimiento valioso, y que escucharlas es solo el primer paso: lo importante es que esa escucha se traduzca en cambios.
Trasladado a la empresa, el mensaje es claro. Las organizaciones que de verdad escuchan a su equipo detectan antes los problemas y diseñan mejores soluciones que las que deciden sin preguntar.
Las cifras: un problema que ya está en la oficina
La salud mental no es un asunto ajeno a la empresa. Según la OMS, cada año se pierden 12.000 millones de jornadas laborales por depresión y ansiedad, con un coste para la economía mundial cercano al billón de dólares. Y más de mil millones de personas en el mundo conviven con alguna afección de salud mental.
En España, los datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) son especialmente llamativos. Entre 2018 y 2024:
- Las bajas por síntomas emocionales crecieron cerca de un 490 %.
- Los diagnósticos de estrés grave aumentaron un 230 %.
- Los trastornos de ansiedad subieron un 120 %.
Los trastornos mentales son ya la segunda causa de incapacidad temporal en nuestro país, y la depresión es el motivo más frecuente de baja de más de 15 días, con una duración media de casi 168 días. Para un despacho pequeño o mediano, perder a una persona clave durante cinco meses puede comprometer la atención a decenas de clientes.
Por qué despachos y asesorías están especialmente expuestos
El día a día de un despacho o una asesoría reúne casi todos los factores de riesgo psicosocial que señalan los expertos: altas exigencias, plazos que no se negocian, responsabilidad directa sobre el patrimonio de los clientes y una disponibilidad casi permanente.
- Plazos rígidos y picos de trabajo. Los cierres trimestrales de IVA y retenciones, la campaña de la renta, el impuesto de sociedades o los cierres contables concentran la carga en pocas semanas. En los tribunales ocurre lo mismo: la rigidez de los plazos procesales convierte el estrés en compañero habitual de la abogacía.
- Responsabilidad y miedo al error. Un fallo en un modelo o un plazo vencido puede acarrear recargos, sanciones o reclamaciones al despacho. Esa presión constante desgasta.
- El cliente escribe por correo, por WhatsApp y a cualquier hora, y la frontera entre la jornada y el descanso se difumina.
- Soledad profesional. En despachos unipersonales o equipos muy pequeños, no hay con quién repartir la carga ni con quién hablar.
Los datos del sector lo confirman. Un estudio del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) indica que el 66 % de los abogados ha sufrido ansiedad en el último año, y casi la mitad ha tenido fatiga y alteraciones emocionales. La encuesta del Instituto de Salud Mental de la Abogacía situaba el estrés como el principal riesgo para la salud del 98,8 % de los encuestados, y recordaba algo clave: los profesionales agotados cometen errores que dañan a sus clientes y a la reputación de su firma.
En otras palabras, cuidar la salud mental del equipo no es solo una cuestión de bienestar: es también una cuestión de calidad del servicio y de gestión del riesgo profesional.
No es solo buena voluntad: también es una obligación legal
Para un despacho que asesora a otras empresas en materia laboral, conviene recordar que la salud mental también tiene un marco normativo claro en España.
- Prevención de riesgos psicosociales. La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a evaluar y prevenir todos los riesgos, también los riesgos psicosociales. El INSST insiste en que esa gestión debe ser continua, actuar en el origen y contar con la participación de la plantilla.
- Derecho a la desconexión digital. El artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018 (LOPDGDD) reconoce este derecho y obliga a la empresa a elaborar una política interna, previa audiencia de la representación de los trabajadores, que defina cómo se ejerce y prevea formación y sensibilización. La Ley 10/2021 de trabajo a distancia refuerza esta garantía para quienes teletrabajan.
- Estrategia nacional. La Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 incluye una acción específica para proteger la salud mental en las organizaciones.
Un despacho que aplica estas normas en casa gana coherencia y credibilidad cuando las recomienda a sus clientes.
Siete medidas prácticas para despachos y asesorías
El INSST propone cuatro líneas de actuación: prevenir en la organización, formar para detectar a tiempo, apoyar a quien ya tiene un problema y crear entornos con liderazgo y participación. Aplicadas a nuestro sector, se traducen en medidas concretas:
- Planificar los picos. Anticipar el calendario fiscal y laboral, pedir la documentación a los clientes con antelación y repartir la carga del equipo antes de cada vencimiento.
- Aprobar y cumplir una política de desconexión. Horarios claros para correos y mensajes, y respuestas automáticas fuera de la jornada. Y que los socios den ejemplo.
- Gestionar las expectativas del cliente. Comunicar plazos de respuesta realistas y canales oficiales reduce la presión de la urgencia permanente.
- Evaluar los riesgos psicosociales. Incluirlos de verdad en la evaluación de riesgos, con cuestionarios anónimos y un plan de acción.
- Escuchar al equipo. En línea con el lema de este año, preguntar a las personas qué les genera estrés y qué cambiarían. Entrevistas periódicas o encuestas breves bastan para empezar.
- Formar a quienes coordinan equipos. Enseñar a reconocer señales de alerta (irritabilidad, errores inusuales, aislamiento) y a abordarlas con respeto.
- Ofrecer apoyo y facilitar el regreso. Dar a conocer recursos de ayuda psicológica, como los que ofrecen algunos colegios profesionales, y adaptar tareas tras una baja.
Ninguna de estas medidas exige grandes presupuestos. Exigen, sobre todo, voluntad de la dirección y constancia.
Este 10 de octubre, un primer paso
El Día Mundial de la Salud Mental cae este año en sábado, pero su mensaje sirve para todo el año. Un despacho o una asesoría vive del talento, el criterio y la atención de su equipo. Cuidarlos es proteger la calidad del servicio, reducir errores y bajas, y retener a los buenos profesionales.
Te proponemos algo sencillo: aprovecha la próxima semana para hablar del tema con tu equipo y revisar si tu firma tiene una política de desconexión y una evaluación de riesgos psicosociales al día.
