Ir directamente al contenido

Pantallas, estrés y bienestar emocional: lo que el informe mundial de Gallup enseña a despachos y asesorías

16 oct., 2026 9
Pantallas, estrés y bienestar emocional: lo que el informe mundial de Gallup enseña a despachos y asesorías

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, analizamos el informe State of the World's Emotional Health 2026 de Gallup y lo que sus conclusiones sobre redes sociales, estrés y bienestar suponen para los despachos profesionales y las asesorías en España.

El pasado sábado, 10 de octubre, se celebró el Día Mundial de la Salud Mental. Este año el lema ha sido «Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real», una llamada a que quienes viven o han vivido problemas de salud mental participen en las decisiones que les afectan (Infocop, 2026). Una de esas decisiones se toma cada día en el trabajo: cómo se organiza, cuánto se exige y cuándo se puede desconectar.

Pocos sectores conocen tan bien la presión como el de los despachos profesionales y las asesorías. Campaña de la renta, cierres trimestrales, Impuesto sobre Sociedades, nóminas a fin de mes, plazos procesales que no esperan. Y, de fondo, un teléfono que no deja de vibrar: el cliente que escribe por WhatsApp a las once de la noche, el correo urgente del domingo o el grupo del equipo que nunca se silencia.

Por eso merece atención el nuevo informe de Gallup elaborado junto al World Health Summit: State of the World's Emotional Health 2026: How Social Media Connects to Emotional Wellbeing. Aunque se centra en las redes sociales, sus conclusiones hablan de algo más amplio que nos afecta de lleno: la relación entre la vida conectada, el estrés y el bienestar emocional.

Qué dice el informe de Gallup

En 2026, Gallup incorporó por primera vez a su encuesta mundial dos preguntas sobre el uso de redes sociales y el tiempo diario dedicado a ellas. Las ha cruzado con sus indicadores de bienestar emocional (cinco emociones positivas y cinco negativas) y con la valoración que cada persona hace de su vida, de 0 a 10. El resultado es el mayor análisis realizado hasta ahora sobre este tema: muestras representativas de unos 1.000 adultos por país en 97 países.

Sus principales conclusiones son estas:

  • El uso es casi universal. La mediana es del 81 % de adultos que usaron redes en la última semana, y del 95 % entre los 15 y los 29 años.
  • La relación con el bienestar es modesta. Una vez descontados factores como la edad, la educación, los ingresos, la salud, la situación laboral o el apoyo social, los usuarios muestran solo una ligera ventaja en emociones positivas y en valoración de su vida.
  • El estrés es la excepción. Es la única emoción negativa que aparece significativamente más entre usuarios que entre no usuarios tras ese ajuste (+2,5 puntos).
  • El término medio funciona mejor. Quienes dedican entre 30 minutos y dos horas al día tienen el perfil emocional más favorable. Por encima de dos horas aumentan la ira, la soledad, la tristeza (+2,2 puntos cada una), el estrés (+2,0) y la preocupación (+1,7). Por debajo de media hora se reducen el disfrute y la valoración de la vida.
  • Más tiempo no equivale a peor bienestar de forma lineal. El efecto depende del contexto, de la edad y del país.

El propio informe advierte de que se trata de un estudio observacional: muestra asociaciones, no causas. Y recuerda que el tiempo de uso no es lo mismo que el uso problemático, el que se vuelve compulsivo o interfiere con la vida diaria y que sí se ha vinculado con ansiedad (Du et al., 2024).

Una alerta para países de renta alta como España

España no figura todavía entre los 97 países analizados, ya que Gallup ampliará la muestra hasta unos 140 cuando concluya la recogida de datos de 2026. Pero hay un hallazgo que nos interpela directamente: en los países de ingresos altos, el uso intenso sí se asocia con una peor valoración de la propia vida, algo que no ocurre en el resto. Entre los jóvenes, la asociación negativa es más marcada en economías como Estados Unidos, Canadá, Australia o Países Bajos.

El informe ofrece además un contexto general preocupante. En 2025, la preocupación (38 %) y el estrés (36 %) fueron las emociones negativas más frecuentes en el mundo. Todas siguen muy por encima de los niveles de 2006, y la evidencia científica relaciona el estrés prolongado con enfermedades crónicas (Cohen et al., 2007) y el malestar psicológico con mayor mortalidad (Russ et al., 2012).

Qué significa para un despacho

Trasladado a la realidad de un despacho o una asesoría, el mensaje es claro: el problema no es la tecnología, sino la intensidad y la falta de límites. Las mismas herramientas que permiten atender a un cliente desde cualquier lugar o presentar un modelo a tiempo pueden convertirse en una fuente constante de estrés si no hay pausas.

El hallazgo sobre el término medio es especialmente útil. Ni la desconexión total es realista en un sector que vive de responder al cliente, ni la disponibilidad permanente es sostenible. El equilibrio, también en lo digital, es lo que se asocia con más bienestar.

Hay otro dato que encaja con lo que vemos en el día a día: los jóvenes son los más conectados. El 52 % de los usuarios de 15 a 29 años supera las dos horas diarias en redes, y casi uno de cada cinco llega a cinco horas o más. Son precisamente los perfiles junior que se incorporan a despachos y asesorías, a menudo en plena campaña.

El contexto español: la salud mental ya es una cuestión de empresa

Los datos españoles confirman que el bienestar emocional ha dejado de ser un asunto privado. Según UGT, en 2024 se registraron 671.618 bajas laborales por problemas de salud mental, la cifra más alta desde 2016, cuando fueron 283.999 (Infocop, 2026). Entre los sectores con más bajas por este motivo figuran las actividades administrativas y de servicios auxiliares.

El XV Informe Adecco sobre absentismo sitúa la salud mental como la segunda causa de incapacidad temporal por número de procesos y la primera por duración media. Y la patronal Pimec calcula que las bajas por salud mental crecieron más de un 112 % entre 2017 y 2024, con una duración media cercana a los cien días (Ara, 2026).

Para un despacho pequeño o mediano, estas cifras tienen una traducción muy concreta. Una baja de tres meses en plena campaña puede desbordar al resto del equipo, retrasar entregas y, en el peor de los casos, generar errores con consecuencias para el cliente.

Un sector especialmente expuesto

El trabajo en despachos y asesorías reúne varios factores de riesgo psicosocial: plazos legales inamovibles, picos de carga muy concentrados, alta responsabilidad por los errores y una relación con el cliente cada vez más inmediata. En la abogacía, el I Estudio sobre Salud Mental del Colegio de la Abogacía de Madrid, con más de mil colegiados encuestados, reveló un alto porcentaje de profesionales con ansiedad o estrés. Cuatro de cada diez no se atreven a hablar de ello en el trabajo por miedo a que perjudique su carrera.

En el ámbito fiscal, las asociaciones de técnicos tributarios han denunciado en distintas campañas situaciones de tensión que califican de insostenibles, con profesionales que acaban sufriendo problemas de salud (El Derecho).

A esto se suma la hiperconectividad. El móvil ha borrado la frontera entre la oficina y casa, y el informe de Gallup sugiere por qué importa: más allá de cierto umbral, la conexión se asocia con más estrés, ira y preocupación, sin que mejore el bienestar.

Lo que dice la ley

Cuidar la salud mental del equipo no es solo una buena práctica, también es una obligación. La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a evaluar y prevenir todos los riesgos, incluidos los psicosociales como la carga de trabajo o la presión de plazos.

Por su parte, el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos y garantía de los derechos digitales reconoce el derecho a la desconexión digital fuera del horario de trabajo. La empresa debe elaborar, previa audiencia de la representación de los trabajadores, una política interna que defina cómo se ejerce ese derecho y que incluya acciones de formación y sensibilización sobre el uso razonable de la tecnología. El artículo 20 bis del Estatuto de los Trabajadores recoge también este derecho.

Claves prácticas para despachos y asesorías

A partir de las conclusiones del informe y del marco legal, proponemos algunas medidas al alcance de cualquier despacho, sea cual sea su tamaño:

  1. Aprobar una política de desconexión digital real. No basta con tenerla en un cajón. Conviene definir franjas sin correos ni mensajes, fijar quién atiende las urgencias de verdad y dejarlo claro también a los clientes.
  2. Separar los canales con el cliente. El WhatsApp personal no debería ser la vía principal de trabajo. Un canal profesional con horario visible, un área de cliente o un sistema de citas reducen la sensación de disponibilidad permanente.
  3. Planificar los picos de carga. La campaña de la renta, los trimestres o el Impuesto sobre Sociedades se repiten cada año. Anticipar recursos, fijar fechas internas de entrega de documentación y automatizar tareas repetitivas reduce el estrés de última hora.
  4. Incluir los riesgos psicosociales en la evaluación de riesgos. Es una obligación legal y una herramienta de gestión. Permite detectar dónde se concentra la presión antes de que se convierta en bajas.
  5. Cuidar el tiempo de pantalla, no solo el horario. El informe de Gallup sugiere que el exceso de conexión se asocia con más estrés y preocupación. Pausas reales, reuniones más cortas y tiempos sin notificaciones ayudan a reducirlo.
  6. Prestar atención a los perfiles junior. Son los más conectados y los que se incorporan en los momentos de mayor carga. Una buena acogida, mentorización y expectativas claras marcan la diferencia.
  7. Normalizar la conversación. Si cuatro de cada diez profesionales temen hablar de su salud mental, el primer paso es que los socios y responsables den ejemplo. Escuchar, como propone el lema de este año, es también una herramienta de gestión.
  8. Reforzar el apoyo social dentro del equipo. Tener a alguien con quien contar es uno de los factores más ligados al bienestar, según Gallup. Un equipo que se apoya resiste mejor los picos de trabajo.

Un doble papel: cuidar del equipo y asesorar al cliente

Los despachos y las asesorías tienen una posición privilegiada en esta conversación. Por un lado, como empleadores, deben cuidar de sus propios equipos. Por otro, como asesores de miles de pymes y autónomos, son quienes les ayudan a cumplir con la prevención de riesgos, a redactar su política de desconexión digital o a gestionar una incapacidad temporal.

Predicar con el ejemplo refuerza la credibilidad. Un despacho que gestiona bien su propio bienestar está mejor preparado para aconsejar a sus clientes sobre cómo hacerlo.

Conclusión

El informe de Gallup no demoniza la tecnología. Concluye que la relación entre redes sociales y bienestar es modesta, compleja y depende mucho del contexto. Pero deja dos mensajes valiosos para nuestro sector: que el exceso de conexión se asocia con más estrés y emociones negativas, y que en los países de renta alta esa asociación es más clara.

En un sector que vive de los plazos y de la confianza del cliente, la salud mental no es un lujo, sino una condición para trabajar bien. Una semana después del Día Mundial de la Salud Mental, es buen momento para revisar cómo trabajamos, cuándo desconectamos y cómo escuchamos a quienes forman parte del despacho.